Dojo Genzai

Escuela/Dojo de Aikido Tradicional en Torrelodones y Madrid.

Sobre el Maestro Tsuda (I)

(Fuente biográfica: ITSUO TSUDA, “Calligraphies de printemps” (Caligrafías de primavera), Yume Éditions, París 2017).

Itsuo Tsuda nació el 3 de Mayo de 1914, año del Tigre según la astrología china, en Busan, en el Sur de Corea, país entonces bajo ocupación japonesa. Su padre, miembro de una familia ennoblecida durante la Era Meiji, se había establecido allí para emprender actividades comerciales.

MAESTRO ITSUO TSUDA
(1914-1984)

No sabemos mucho de su infancia, excepto que la pasó en ese país pero recibiendo una estricta educación japonesa. El único acontecimiento que relata el propio Tsuda es el drama que marcó a su familia cuando él tenía un año: su hermana mayor, dos años mayor que él, murió después de una intervención médica. Su madre, profundamente afectada, nunca se repuso y murió cuando Tsuda tenía catorce años.

Heredero por derecho de primogenitura de las empresas familiares, renunció a esta vida completamente trazada para seguir su propio camino. A los dieciséis años se fue de casa sin autorización paterna y recorrió China y Manchuria trabajando en diferentes oficios, en busca de la libertad de pensamiento, como él mismo escribió más tarde.

Finalmente se reconcilió con su padre, y en 1934, con veinte años, partió hacia París, donde vivió meses de gran desorientación, dado el choque tan grande entre culturas y su desconocimiento de la lengua.

Pero en 1935 se inscribió en La Sorbona y comenzó a estudiar sinología (estudio de la lengua, la literatura y la cultura china) con Marcel Granet y etno-sociología con Marcel Mauss, dos gigantes de la cultura francesa, lo que supuso para él una gran apertura a aspectos desconocidos de la sociedad occidental.

“Tuve que abandonar París – relata el propio Tsuda – a causa de la guerra, pero esta estancia y la enseñanza de estos dos grandes investigadores fueron muy enriquecedoras para mí… posiblemente incluso decisivas. Probablemente gracias a ellos pude intentar expresarme y propagar en Occidente términos y conceptos incomprensibles para los occidentales y, sobre todo, para los franceses, como el KI y la filosofía del NO-HACER” (Claudine Brelet, “Con el filósofo del ki”, en la revista “Question de” número 9, Ediciones Reto, cuarto trimestre 1945, página 40).

Así relata Tsuda su regreso a Japón: “Llegado a Japón en el último barco de repatriación que cruzó el canal de Suez, me sumerjo en una tensa atmósfera de guerra inminente”.

Tsuda comienza entonces a traducir al japonés algunos libros y publicaciones franceses, siempre sobre temas que le son muy apreciados, en los terrenos de la etnología y de la sinología.

En 1940 aparece su traducción del libro “Boréal”, de Paul Émile Victor, un relato etnográfico de 1934 sobre Groenlandia y los Esquimales de Ammassalik. También tradujo artículos para la revista France-Japon y para el Boletín de la Casa franco-japonesa. Incluso publicó un pequeño fascículo de trece páginas titulado “Granet y la lengua China”

En Noviembre de 1943 se publica su traducción al japonés de la obra de Marcel Granet “La religión de los chinos”, testimonio de su interés siempre sostenido por estas disciplinas.

Ejemplar del libro “La religión de los Chinos”, de Marcel Granet. Tsuda fue su primer traductor al japonés.

Marcel Granet murió en 1940, pero Itsuo Tsuda no lo supo hasta mucho más tarde, el 25 de Noviembre de 1941, noticia que le produjo un profundo dolor. Doce días después, el 7 de Diciembre, Japón atacó la base norteamericana de Pearl Harbor, lo que precipitó al mundo entero en la Segunda Guerra Mundial.

Dice Tsuda: “En 1941 me entero por casualidad de la muerte de Marcel Granet. Las comunicaciones con Europa están cortadas. Imposible tener noticias. Yendo por la calle, siento cómo se derraman mis lágrimas. Entro en un bar y pido unas cervezas para ahogar mis penas”.

En 1943 recibe tres meses de instrucción en batallones de artillería, y después, debido a sus conocimientos del francés y del inglés, es transferido como intérprete al cuartel general del Comando, en el servicio de transmisiones, donde permanecerá hasta el final de la guerra. Hay que precisar que Tsuda era profundamente antimilitarista y muy crítico con la política japonesa de la época, como escribirá en diferentes ocasiones.

“Muchos japoneses – dice Tsuda – presentían que la guerra era imposible ganarla y se preguntaban hasta cuándo resistiría Japón. Sin embargo, la mayor parte de ellos eran incapaces de imaginar cómo terminaría. Eran raros los que podían concebir la capitulación de su país, y más raros aún los que se atrevían a hablar de ello”.

Al parecer, Itsuo Tsuda formaba parte de aquéllos que vieron venir la derrota, quizá debido a su trabajo como traductor en el servicio de transmisiones. El hecho es que no fue una sorpresa para él, sino un alivio: “El mito del “Japón invencible” cae. ¡Qué alivio!” (Itsuo Tsuda, “El corazón del cielo puro”, obra póstuma publicada a partir de escritos inéditos, Le Courrier du Livre, 2014, página 169).

En el final de la guerra Tsuda se encuentra en Busan, Corea, y vuelve a encontrarse con Mu Bok Lee, una joven coreana a la que conoció en la adolescencia. Se cruzan por casualidad en un tren y se casan unos meses después. Este matrimonio con un japonés no agradará en absoluto a la aristocrática familia de Mu Bok, y lo mismo sucederá por el lado japonés. Corea es liberada de su ocupación y los japoneses son repatriados. Entonces, para vivir en el Japón de post-guerra, en el que una coreana es muy mal vista, Mu Bok se ve obligada a tomar un nombre más “japonizante” y se convierte en Keiko Tsuda.