Dojo Genzai

Escuela/Dojo de Aikido Tradicional en Torrelodones y Madrid.

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  • Morihei Ueshiba y Masahisa Goi

    Morihei Ueshiba y Masahisa Goi

    En conversaciones recientes con compañeros de la Vía les he oído preguntarse quién era Morihei Ueshiba. Quién era de verdad o incluso quién es, y hasta dónde alcanza su portentosa figura espiritual. Yo también oigo en estos días esa pregunta en mi corazón.

    Quién es, en presente. Porque realmente la irradiación de su fuerza espiritual sigue profundamente viva y nos llega desde los campos espirituales donde mora su ser, fructificando nuestra práctica y sembrando de paz y de humildad nuestras almas a través de la hermosa Vía del Aiki.

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  • Sobre el Maestro Tsuda (II)

    Sobre el Maestro Tsuda (II)

    El matrimonio Tsuda se instalará en Tokyo hacia 1945, en un país devastado por la guerra. Sabemos que Itsuo Tsuda utilizará la técnica “roketsuzome” (batík japonés) para trazar caligrafías y decorar bolsos y otros objetos, que el matrimonio venderá para vivir.

    A los 31 años, Tsuda comienza realmente a vivir en su país de origen y a interesarse por sus aspectos culturales. Unos años más tarde, en 1951, empieza a estudiar teatro Nô con el Maestro Hosada de la Escuela Kanzé Kasetsu, que se remonta al siglo XIV. El estudio del Nô le encanta, especialmente el hecho de que nada debe ser exteriorizado, sino que todo ha de traducirse en el interior mediante la vibración, en un estado de gran concentración y de economía de gestos y desplazamientos.

    “Si el teatro francés – dice Tsuda – apunta directamente al consciente para captar la atención, el Nô penetra en el inconsciente para preparar el terreno. En este último toda la importancia reside en el ambiente y no en la intriga, la cual, por lo demás, en general es muy simple”.

    Tsuda practicó el teatro Nô como amateur, pues según la tradición japonesa sólo los miembros de una línea familiar pueden ser actores de Nô. La práctica del Nô se circunscribe en su interés por las manifestaciones del ki en las artes tradicionales japonesas, prosiguiendo ahí su búsqueda personal al encuentro de lo que hace vibrar al ser.

    “Cuando empecé a aprender recitación Nô me ejercitaba en hacer vibrar simplemente mis cuerdas vocales. El Maestro Hosada me hizo tocar una plancha muy delgada que se encontraba en el centro de una mesa de madera muy robusta. Cuando se puso a recitar un pasaje empecé a sentir cómo vibraba la plancha bajo mis dedos. Después fue mi turno. Grité en vano, pero no hubo ninguna vibración. El Maestro me dijo entonces: no es cuestión de cuerdas vocales en el Nô, sino del hara, del vientre. La respiración abdominal; lo que en japonés llamamos kokyu. En el aprendizaje de las artes japonesas siempre es cuestión de kokyu.

    El Encuentro con el Maestro Noguchi

    A comienzos de los años cincuenta la esposa de Tsuda enfermó, y Tsuda conoció a la señora Usui, experta en “Seitai”, la cual se ocupó de restablecer la salud de Keiko Tsuda.

    El Seitai fue desarrollado por el Maestro Harichika Noguchi, y literalmente significa “terreno normalizado”, en referencia al estado de un ser humano saludable.

    El Maestro Haruchika Noguchi (1911-1976)

    Usui sensei, con quien Tsuda mantendría una cercana relación a lo largo de su vida, era noveno DAN de Seitai, y la responsable de la formación en esta disciplina de los hijos del propio Noguchi. Fue ella quien los presentó a ambos, y Tsuda decidió seguir las enseñanzas de Noguchi.

    “El Maestro Noguchi – relata Tsuda – me permitió ver las cosas de una forma muy concreta. A través de las manifestaciones de cada individuo es posible ver lo que actúa en su interior. Es una aproximación completamente diferente de la aproximación analítica: la cabeza, el corazón, los órganos digestivos, cada cual con su especialidad, y además el cuerpo por un lado y lo psíquico por otro; esto no es así. Noguchi me enseñó a ver al hombre, es decir, al individuo concreto, en su totalidad “.

    El Maestro Noguchi descubrió en la infancia sus capacidades como sanador, pero hacia los años cincuenta del siglo pasado decidió renunciar a la terapéutica para crear la noción de Seitai o “terreno normalizado”, entendida la palabra “terreno” como todo el conjunto que forma al ser humano. El cambio de óptica respecto a la enfermedad fue decisivo en la reorientación de Noguchi. Itsuo Tsuda lo formulará de manera muy clara titulando un capítulo de uno de sus libros: “Bienvenida, enfermedad”.

    “La enfermedad – dice Tsuda – es algo natural; es un esfuerzo del organismo para intentar recuperar el equilibrio perdido. Es bueno que la enfermedad exista, pero es necesario que los hombres se liberen de su subyugación, de su esclavitud. Así fue como Noguchi llegó a concebir la noción de Seitai. No hay que ocuparse de las enfermedades, pues es inútil curar. Si se normaliza el terreno las enfermedades desaparecen por sí solas. Y además uno se hace cada vez más vigoroso. Adiós a la terapéutica. Se acabó la lucha contra las enfermedades”.

    Tsuda y Noguchi, hacia 1965

    El abandono de la terapéutica va a la par con el deseo de abandonar las relaciones de dependencia que atan al paciente con el terapeuta. El Maestro Noguchi deseaba permitir a los individuos la toma de conciencia de sus capacidades ignoradas, despertarlas hasta el pleno florecimiento de su ser.

    Tsuda y Noguchi se tomaron un enorme aprecio y pasaban noches enteras dialogando. Se creó entre ellos una relación de enriquecimiento mutuo. El Maestro Noguchi encontró en la vasta cultura intelectual de Tsuda una ocasión de nutrir y ampliar sus observaciones y reflexiones personales. Tsuda fue uno de los redactores de la revista Gekkan Zensei, publicada por el Instituto Seitai, y participó activamente en los estudios dirigidos por el Maestro Noguchi sobre los “taiheki” (tendencias posturales que Noguchi clasificó en un total de nueve tendencias o tipos). Fue el propio Tsuda quien avanzó la hipótesis, validada por Noguchi, de que el tipo nueve “pelvis cerrada” representa el arquetipo del ser primitivo (Haruchika Noguchi, “El parecido entre las personas de un mismo taiheki es mayor que el que existe entre los miembros de una misma familia”, revista Zensei, Enero de 1978).

    Pero fue la puesta a punto del “Katsugen undō” por el Maestro Noguchi lo que interesó particularmente a Itsuo Tsuda. Él captó de inmediato la importancia de esta práctica, especialmente en lo que concierne a la posibilidad de permitir a los individuos reencontrar su autonomía, no tener necesidad de depender de ningún especialista.

    Nota.- Katsugen undō, literalmente “movimiento que devuelve la vida a su fuente”, es una de las prácticas del Seitai. Fue traducido por Tsuda como Movimiento Regenerador.

  • Sobre el Maestro Tsuda (I)

    Sobre el Maestro Tsuda (I)

    (Fuente biográfica: ITSUO TSUDA, “Calligraphies de printemps” (Caligrafías de primavera), Yume Éditions, París 2017).

    Itsuo Tsuda nació el 3 de Mayo de 1914, año del Tigre según la astrología china, en Busan, en el Sur de Corea, país entonces bajo ocupación japonesa. Su padre, miembro de una familia ennoblecida durante la Era Meiji, se había establecido allí para emprender actividades comerciales.

    MAESTRO ITSUO TSUDA
    (1914-1984)

    No sabemos mucho de su infancia, excepto que la pasó en ese país pero recibiendo una estricta educación japonesa. El único acontecimiento que relata el propio Tsuda es el drama que marcó a su familia cuando él tenía un año: su hermana mayor, dos años mayor que él, murió después de una intervención médica. Su madre, profundamente afectada, nunca se repuso y murió cuando Tsuda tenía catorce años.

    Heredero por derecho de primogenitura de las empresas familiares, renunció a esta vida completamente trazada para seguir su propio camino. A los dieciséis años se fue de casa sin autorización paterna y recorrió China y Manchuria trabajando en diferentes oficios, en busca de la libertad de pensamiento, como él mismo escribió más tarde.

    Finalmente se reconcilió con su padre, y en 1934, con veinte años, partió hacia París, donde vivió meses de gran desorientación, dado el choque tan grande entre culturas y su desconocimiento de la lengua.

    Pero en 1935 se inscribió en La Sorbona y comenzó a estudiar sinología (estudio de la lengua, la literatura y la cultura china) con Marcel Granet y etno-sociología con Marcel Mauss, dos gigantes de la cultura francesa, lo que supuso para él una gran apertura a aspectos desconocidos de la sociedad occidental.

    “Tuve que abandonar París – relata el propio Tsuda – a causa de la guerra, pero esta estancia y la enseñanza de estos dos grandes investigadores fueron muy enriquecedoras para mí… posiblemente incluso decisivas. Probablemente gracias a ellos pude intentar expresarme y propagar en Occidente términos y conceptos incomprensibles para los occidentales y, sobre todo, para los franceses, como el KI y la filosofía del NO-HACER” (Claudine Brelet, “Con el filósofo del ki”, en la revista “Question de” número 9, Ediciones Reto, cuarto trimestre 1945, página 40).

    Así relata Tsuda su regreso a Japón: “Llegado a Japón en el último barco de repatriación que cruzó el canal de Suez, me sumerjo en una tensa atmósfera de guerra inminente”.

    Tsuda comienza entonces a traducir al japonés algunos libros y publicaciones franceses, siempre sobre temas que le son muy apreciados, en los terrenos de la etnología y de la sinología.

    En 1940 aparece su traducción del libro “Boréal”, de Paul Émile Victor, un relato etnográfico de 1934 sobre Groenlandia y los Esquimales de Ammassalik. También tradujo artículos para la revista France-Japon y para el Boletín de la Casa franco-japonesa. Incluso publicó un pequeño fascículo de trece páginas titulado “Granet y la lengua China”

    En Noviembre de 1943 se publica su traducción al japonés de la obra de Marcel Granet “La religión de los chinos”, testimonio de su interés siempre sostenido por estas disciplinas.

    Ejemplar del libro “La religión de los Chinos”, de Marcel Granet. Tsuda fue su primer traductor al japonés.

    Marcel Granet murió en 1940, pero Itsuo Tsuda no lo supo hasta mucho más tarde, el 25 de Noviembre de 1941, noticia que le produjo un profundo dolor. Doce días después, el 7 de Diciembre, Japón atacó la base norteamericana de Pearl Harbor, lo que precipitó al mundo entero en la Segunda Guerra Mundial.

    Dice Tsuda: “En 1941 me entero por casualidad de la muerte de Marcel Granet. Las comunicaciones con Europa están cortadas. Imposible tener noticias. Yendo por la calle, siento cómo se derraman mis lágrimas. Entro en un bar y pido unas cervezas para ahogar mis penas”.

    En 1943 recibe tres meses de instrucción en batallones de artillería, y después, debido a sus conocimientos del francés y del inglés, es transferido como intérprete al cuartel general del Comando, en el servicio de transmisiones, donde permanecerá hasta el final de la guerra. Hay que precisar que Tsuda era profundamente antimilitarista y muy crítico con la política japonesa de la época, como escribirá en diferentes ocasiones.

    “Muchos japoneses – dice Tsuda – presentían que la guerra era imposible ganarla y se preguntaban hasta cuándo resistiría Japón. Sin embargo, la mayor parte de ellos eran incapaces de imaginar cómo terminaría. Eran raros los que podían concebir la capitulación de su país, y más raros aún los que se atrevían a hablar de ello”.

    Al parecer, Itsuo Tsuda formaba parte de aquéllos que vieron venir la derrota, quizá debido a su trabajo como traductor en el servicio de transmisiones. El hecho es que no fue una sorpresa para él, sino un alivio: “El mito del “Japón invencible” cae. ¡Qué alivio!” (Itsuo Tsuda, “El corazón del cielo puro”, obra póstuma publicada a partir de escritos inéditos, Le Courrier du Livre, 2014, página 169).

    En el final de la guerra Tsuda se encuentra en Busan, Corea, y vuelve a encontrarse con Mu Bok Lee, una joven coreana a la que conoció en la adolescencia. Se cruzan por casualidad en un tren y se casan unos meses después. Este matrimonio con un japonés no agradará en absoluto a la aristocrática familia de Mu Bok, y lo mismo sucederá por el lado japonés. Corea es liberada de su ocupación y los japoneses son repatriados. Entonces, para vivir en el Japón de post-guerra, en el que una coreana es muy mal vista, Mu Bok se ve obligada a tomar un nombre más “japonizante” y se convierte en Keiko Tsuda.

  • Sobre el Aikido

    Sobre el Aikido

    En palabras de O’Sensei Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, “Aiki es amor. Es el camino que pone nuestros corazones en unidad con el espíritu del Universo para que completemos nuestra misión en la vida, infundiendo en nosotros un sentimiento de amor y reverencia por la totalidad del mundo natural” (banyuaigo no daiseishin).

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  • Sobre Genzai

    Sobre Genzai

    Genzai Dojo pertenece a la Asociación Española de Aikido Tradicional (AEAT-https://www.aikidotradicional.es)

    Los dojos de esta Asociación comparten con muchos otros dojos de España y del mundo la visión del Aikido como un Arte para la paz y un camino para desarrollar el amor y la fraternidad entre los seres humanos.

    En palabras de O’Sensei Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, “Aiki es amor. Es el camino que pone nuestros corazones en unidad con el espíritu del Universo para que completemos nuestra misión en la vida, infundiendo en nosotros un sentimiento de amor y reverencia por la totalidad del mundo natural” (banyuaigo no daiseishin).

    La totalidad de los alumnos de Ueshiba recibieron este mensaje del Fundador, y cada uno de ellos lo transmitió en función de lo que resonaba en sus corazones, unos con mayor y otros con menor fidelidad a dicho mensaje.

    Comencé el camino del Aikido a principios de los años 80, y tras seis años de práctica conocí al que a partir de ese momento sería mi Maestro, Rafael Regaño shihan, quien para entonces, junto a su esposa Hélène Gauriau shihan, había recibido el legado del Aikido interior de Ueshiba por boca y enseñanza del Maestro Itsuo Tsuda.

    La fidelidad a ese legado fue cultivada por los esposos Regaño y sus alumnos en su dojo Ten Shin, e irradiada desde ahí a cientos de practicantes de todo el país, en una actividad incansable de respeto a los más profundos sentimientos de Ueshiba respecto a la práctica del Aikido, lo que culminó en el año 1.999 en la creación de la Asociación Española de Aikido Tradicional, que incluye en la actualidad unos 35 dojos en España y varios miles de afiliados.

    A lo largo de esta andadura que inicia hoy Genzai Dojo en la web, a título particular, iremos desglosando con ilusión y con la mayor profundidad posible los contenidos y los aspectos más importantes de nuestra práctica, apoyados en la vida y obra de O’Sensei, transmitida por aquellos que nos precedieron y que recibieron en directo, y con el corazón atento, el mensaje de Morihei Ueshiba.

    Los iremos presentando en sus palabras y en sus hechos, para que les conozcáis quienes os sintáis llamados a acercaros, de una u otra forma, a esta Vía de transformación tan necesaria para la época en la que vivimos.